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RETIRÁNDOSE DE LA GRAN PARED |
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11 octubre 2005 |
Si empiezas a escalar rutas clásicas , donde la incertidumbre juega un papel tan fuerte que intimida y excita , es seguro que nuevas sensaciones van a colarse mientras estás bailando en ese gran muro. Una buena planificación pueden ayudarte en caso de que se haga necesaria la retirada antes de terminar la pared , sin tener la necesidad de abandonar una fortuna en material ni jugarte la vida rapelando de un solo seguro .
En vías de varios largos, en las que tú abres el camino asegurándote mediante figureros, clavos y posiblemente algún spit, pueden darse varias situaciones que te obliguen a bajar; la llegada de la oscuridad , un accidente desgraciado , un colega que esta dando la vara metiendo prisa por que tiene la cita de su vida , o la tormenta que se presenta de forma inesperada y acojonante . En estos casos hay que largarse en mitad del largo y abandonar los mínimos seguros posibles, ¿no? .
Es por desgracia muy común entre los escaladores en caso de abandono el que depositen su confianza en el seguro más alto y van retirando el resto de los seguros conforme bajan , con lo cual van paulatinamente incrementando el riesgo conforme descienden, ante el posible fallo de ese seguro del que se descuelgan. 
Pues bien, si prevéis que muy fácilmente os podéis ver envueltos en estas historias (a los pedaletas de Granada nos pasa siempre en Sierra Nevada ), las soluciones ante la necesidad de abandonar con la necesidad de recuperar casi todo el carísimo material pueden ser las siguientes:
1º.- Si escaláis con una cuerda simple de diámetro superior a 10 milímetros, el primero puede llevar colgada otra cuerda de 7 mm estática, la cual es ligera y apta para rápeles y transporte de material. Si la cuerda de escalar es de 60 m, llevad una estática de 65 m, longitud que os dará un margen en las maniobras del rápel y sus posibles complicaciones. Tenéis que tener en cuenta que una cuerda de 7 mm tiende a deslizarse muy rápido por la placa de freno , por lo que se hace imprescindible un autoseguro, el que sea (Prusik, Marchard, etc).
Colocad la cuerda de 7 mm en el seguro superior dispuesta en doble para rapelar. Conforme bajáis, el segundo os irá asegurando a través de la cuerda simple como si estuvierais progresando con lo que, en caso de fallo del rápel, la caída sería la misma que si estuvierais ascendiendo de primero, y así evitáis palmarla de forma inevitable, que no es poco. 
Si os bajáis desde más arriba de la mitad del largo, necesitaréis hacer dos rapeles, lo cual no es ningún problema, sacáis la cuerda, la pasáis por un seguro fiable en lo posible y a seguir descendiendo siempre asegurados por el compañero.
2º.- Si sois de los de doble cuerda, la seguridad que ganáis usando dos cuerdas durante el ascenso (posible rotura de una de ellas, menor roce, mas maniobrabilidad, etc.) se va a convertir en algo de desconcierto a la hora de bajarse usando este método , es decir, rapeláis por una de ellas mientras el compañero os asegura con la otra; pero estaréis conmigo en que siempre es mejor estar asegurado por una cuerda de 9 mm si el rapel falla, que no estarlo por nada de nada . |
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Un último consejillo; si sois de los que se les olvida todo y no tenéis autoseguro para el rápel, bajad enroscando los cabos de cuerda libres en una de vuestras piernas; para deteneros totalmente con la necesidad de tener las dos manos libres, dad tres vueltas a la pierna y la cuerda quedará fijada (comprobadlo antes, no seáis ).
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