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Ahora se me van los dos Fernandos surconsientes.
Trepan como arácnidos. 
Y salen de los repechos como si tal cosa. 
Parecen una vulgar pareja de hecho. Se entienden sin mirarse. 
A pesar de esas inoportunas lesiones que algunos arrastran. 
Continúan este agradable paseo dominguero, entre bloques de piedra de proporciones y belleza digna de salir en estas fotos. 
Y buscan soluciones para todo. Hasta para lo que no la tiene. Ellos son asínnnn. 
Miramos arriba y vemos que aún nos falta (foto de Fer).
Pues andando, que no tenemos tol día. He quedao a las 4 para subir el Espolón Walker (foto de Fer).
Otra vez para arriba (foto de Fer).
Subiendo cada pie poco a poco (foto de Fer).
Disfrutando de estos sitios tanto como del sofá de nuestras casas. (foto de Fer).
Y yo detrás. (foto de Fer).
...buscando dónde agarrar mis zarpas para no pegar un chancletazo (foto de Fer).
Mientras tanto mi brodel mira para arriba. (foto de Fer).
...mira para abajo... (foto de Fer).
Y yo voy llegando (foto de Fer).
Con esas poses de bailarina. Aunque harto de tanto facilidad, me digo "¿¿qué tal será ir con los ojos cerrados???" (foto de Fer).
Lo que yo decía. Esto tá mamao. (foto de Fer).
Y ya cercanos al final, el "cabeza" de expedición vigila la manada (foto de Fer).
Mientras los demás nos acercamos al hito de la cima-cimera sin habernos despeinao (foto de Fer).
Fotico del desastre. 
Y algo para el estómago. Barritas energéticas y un poco de agua con sales. (foto de Fer).
Con lo que damos por terminados los mariconismos y empezamos el retorno, el eterno retorno del helénico Heráclito. ¡¡¡Plaka-Plaka!!! (foto de Fer).
Y con las lagunas como telón de fondo bajamos (foto de Fer).
Hasta perdernos poco a poco en esas gotas de agua que corren libres por el camino que ellas mismas eligieron. (foto de Fer).
Un último suspiro: este "conceto makineta" de la escalada sólo está al alcance de unos cuantos elegidos. Por favor, no intente imitarlos. Las imágenes que han visto han sido fotografiadas en circuito cerrado y por especiatontos. Mejor busque su yo en otro lado. De cualquier modo, dudo mucho que lo encuentre. 
¡¡¡Y un millón de gracias a esos dos especímenes que me llevan a pasar sustos!!!! 
Lavín. qué raticos más malos me dáis. 
Nota del Editor: por si el lector no alcanza el nivel intelectual de esta narración, al salir de Trevélez a Pablito le entró el baile de San Vito y hasta que no llegó a la tranquilidad de su hogar no pudo decir eso de "una vez más, ¡¡¡HE SOBREVIVIDO!!!". 
Pablito, por muy "perduto nel cosmos" que te encuentres, siempre serás nuestra Dorothy... Quien tenga, más tiempo, que PINCHE AQUÍ.
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