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Bueno, pues no va a haber más remedio que bajar. Y cuanto antes, mejor. No vaya a ser que se nos pase el ciego... 

Oriol: oye, ¿bajamos por donde la subida... 

...que se ve mu bien? 

Fer: baja por donde quieras. Pero quita, que vooooyyyy... (foto de Oriol).

Uy, qué malamente que vaaaammmoooooosssss... (foto de Oriol).

No sé si Oriol me ve con la suficiente nitidez como para seguirme. 

Venga, ahí un par de giritos... 

¡¡Joder, qué profesional!! 

Fer: venga, hombre, no te quedes mirando a la cámara. 
Oriol: es que este giro no lo termino de trazar... 

Oriol: coño, que no lo veo. 

¡¡¡OOOOEEEEEEEEEE!!! 

Fer: ¿Oriol, pero qué pollas haces ahora? 

Oriol: coño, que me están llamando. 

Con mucho cuidado y mucha cuña, vamos bajando. Esto, por decir algo sensato, vamos. Porque con estos niveles de alcohol en sangre...

Y es que no tenemos el coño pa ruidos, y hay una costra apañá. 

Aunque nos vamos animando. 

Y no es para menos, porque ya va siendo hora de llegar a casa. 

Vamos buscando la bajada con mejor nieve, aunque no es fácil.

Atrás nos dejamos al Caballo, un año más, solo pa cenar. 

No sé qué tendrá el esquí, pero engancha una barbaridad. Lo mismo es el vino... Lo mismo es LA LIBERTAD... 

Lástima que los días no sean más largos, porque siempre nos dejamos una cantidad de cosas sin hacer. 

Parece que la nieve está algo mejor por aquí. 

Tomas posición... 

...y primer giro. Siempre he dicho que las bajadas esquiando se hacen mejor con una buena botellica de vino en el cuerpo. 

Espectacular. Notas el peso de tu cuerpo y la velocidad sobre las tablas...

Por un momento te paras... 

...y notas el balanceo de tu peso. Sabes que una simple orden, un sencillo movimiento, haría reordenar el centro de gravedad, pero... 

...la segunda botella de vino no te permite esos lujos... 

Si tener que levantarse cuesta, imaginad si te entra la risa. 

Intentas organizarte con tanto trasto. Lo intentas por la izquierda, pero después de un rato de lucha te das cuenta que estás contra la pendiente. 

No sin la ayuda de tu compañero, cambias de opinión y decides reorganizar tu vida para el otro lado.

Entonces te das cuenta de que tienes el bastón debajo del culo y las colas de los esquís metidas hasta el fondo. Es imposible moverse. Segundo intento, fallido. Al loro a la carita...

Entonces te planteas el planificarte: lo primero sacar el bastón del culete. 

Luchas como un jabalí... ¡¡¡pero no es fácil, coño!!! Vosotros os reís porque sois unos cabrones.

Bien, ahora las tablas.

Y después de 10 minutos de lucha, parece que la cosa marcha. 

Bien, ahora hay que poner las tablas en perpendicular a la pendiente y arriba. 

Moviendo el culo intentas algo, no se sabe mu bien el qué, pero da igual, porque no lo consigues, sea lo que sea.

En vista del fracaso, pasas de las tablas y decides levantarte "a cojones" con los bastones, como haría un auténtico poscojonúo.

Oriol no es consciente de su suerte, porque si los bastones hubieran sido telescópicos el drama hubiera sido total. Pero esas cosas ná más que le pasan al Peli... 

Así que afianza primero el derecho...

...luego el izquierdo... 

...y al dejar todo el peso, la empresa fracasa. 

Entonces decides que ni tablas, ni bastones, ni pollas. Pasa a modo pasivo. 

Por un momento pensé que se quedaba ahí. 

Pero consigue zafarse de las fauces del blanco elemento. 

"Joder, a tomar por culo...".
17 minutos y 38 segundos. Oriol, 24 de diciembre de 2006.

Fer: pero Oriol, espera a recuperarte...

Oriol: uy, qué mal voy... 
Fer: si es que no aprendes ná. Como diría Don Gerardo, ¡¡¡coño, ahí, flexionando. ¿¿¿¿O es que no has hecho la puta primera comunión???!!! 

Oriol: Sí, padre, sí, paaaadreeeeee.... 

Oriol: puuuffff. ¿Cuánto queda? 

Ná, muchachos, la próxima es la última página. Prometido. 
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