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Nosotros seguimos a buen ritmo, con una nevada que promete un buen año. 

Laderas infinitas, perfectas para foquear. 

Y una paradita a comernos unas tomaticos, que siempre vamos sin prisa (foto de Jesús).

Esta zona es de las que más nieve acumula en Sierra Nevada.

La mejor bajada, por cantidad y calidad de la nieve, pasa al lado de estos tajillos. 

El Albondigari se está portando estupendamente. Para estar comenzando a pillar la forma, va sobrao. 

Ya estamos altos y nuestras huellas se pierden en el manto blanco.

El grupo de cola está subiendo por la Loma de los 3 Mojones. Hay tal paquetón que se puede subir por todos lados (foto de Antonio L).

¿Coincidirán nuestras huellas hoy? 

Aquí vemos a Santi en el Valle de Lanjarón, dispuesto ya a remontar hasta el Caballo (foto de Jesús).

Estas laderas sí que están estupendas (foto de Santi).

Aunque el valle no ha acumulado tanta nieve (foto de Santi).

Nosotros cada vez más cerca de cumbre...

Hoy hace un día estupendo de temperatura. Algo frío, pero sin nada de viento (foto de Jesús).

Mientras subimos vemos a unos que bajan. Resultó ser Don Fernando Barranco, que ha estado echando el rato en el Caballo. 

Carlitos, si es que eres un suicida. Ahora mismo, mientras escribo el reportaje, me debato entre tratarte como a una persona honorable, o putearte con las hostias que te pegas a la bajada. No sé aún cómo será el final de esta historia. Pero desde luego, ganas no me faltan. 

Total, que seguimos ascendiendo. En la parte alta del Caballo las laderas se van suavizando por momentos...

...hasta abrirse definitivamente, pudiendo observar un paisaje maravilloso. 

La subida por la Loma de los 3 Mojones está en el límite justo de nieve para subir. Pero bajar por ahí es imposible (foto de Jenaro).

Y el mar de nubes que desde por la mañana nos acompaña empieza a recortarnos camino.

Vemos a nuestra derecha una gran huella y gente subiendo.

Y al fondo, ya en la cumbre, algún gigante nos vigila. 

A lo lejos, por esta misma huella que acabamos de coger, vemos a gente subiendo. ¿Será el grupo de cola? 

Ya en las últimas partes cada uno va a su bola, metido en su mundo.

Por aquí ha debido pasar Aníbal con sus ejércitos, por lo menos. Porque desde luego la huella es tremenda. 

Y es que en días tan buenos como el de hoy la gente no se queda en casa. Y hacen bien. 

Porque de estas cosas son de las que da gusto llenar tu vida. 

Jesús disfrutando sobre el mar de nubes.

¡¡¡MÁKINA!!! Menos mal que tú te portas mejor que el Albondiguilla. 

Sí, ahora pon cara de bueno. Que ya nos conocemos. 
La cumbre del Caballo podemos casi tocarla, pero aún tendremos que curtir un poquito más nuestras piernas.

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