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Tantéa la nieve...

...y sin pensarlo dos veces sale para abajo. 

Tras un primer giro de prueba...

...comienza el espectáculo. 

Encadenando espectaculares giros... 

...supera la pendiente sin ningún problema. ¡¡¡Qué profesional, coño!!! 

Ahora le toca a su hermano Pablo. 

Tampoco se defiende mal el shaval. 

La saga de los Wilhelmi comienza hoy un nuevo capítulo. 

¡¡Qué dominio de la situación!!

El resto, cobardes de nosotros, tiramos por lo más fácil. Me arrepiento aún de no haber bajado por allí. 

Pero quién sino iba a buscarles el camino bueno a esta panda. 

Ricardín, con su pata tiesa, encadena unos cuantos giros impecables. 
"Tiesa se mete, tiesa se saca... ¡¡¡LAAA POOOOOOLLAA!!!!". Ahora lo comprendo todo. 

Y el Clan de los Wilhelmi. Qué bonito compartir estas aventuras con los hermanos. Me temo que hemos adoptado otra lamentable forma de vida. 

Y seguimos con el descenso. FW tira por lo más púo... 

...y todos detrás. Ya que nos ponemos... 

¡¡Qué nivel!! 

Y pronto nos plantamos sobre la Laguna de Aguas Verdes. Ahora toca de nuevo poner pieles...

ZOOM
...y comenzar a remontar. 

Hay mucha más nieve en la cara Sur. 

Uri y Antonio L comienzan el pataleo...

...dirección al Paso de los Machos.

Momentos inolvidables, con el Sol radiante del Sur y la gustosa nieve de nuestra sierra (foto de Don Pablo Wilhelmi).

La bajada es dinámica, pero la verdadera libertad la encontramos deslizando nuestros esquís cuesta arriba sobre la nieve virgen, siempre con el tono que nuestras piernas sean capaces de marcar. 

Un precioso mar de nubes se nos prepara, ocultándonos todo lo artificial que hemos dejado abajo en nuestra búsqueda de la libertad. 

Noto como mis compañeros disfrutan... 

...al igual que este grupo de militares de ruta. 

El Mulhacén nos guiña al fondo (foto de Don Pablo Wilhelmi).

...impidiéndonos acariciar su rostro por poco. 

Estamos ya en el Paso de los Machos...

...en donde procede quitarnos los esquís. A pesar de que nos han comentado que el paso está abierto para esquís, no tenemos ganas de movidas (foto de Don Pablo Wilhelmi).

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