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El cercano pico del Salón nos vale para hacer una fotos interesantes (la 2ª con la cámara de Chamado). 

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Por la cara sur se adivina la silueta de 3 intrépidos montañeros. Son sin duda nuestros compañeros de la Carigüela. 

Después de buscar la anilla de rapelar durante un rato, incluso después de barajar la posibilidad de destrepar, Chamado encuentra la anilla y montamos el rápel (foto de Chamado).

Esta vez me toca a mí el marrón de desliar las cuerdas bajando de 1º (foto de Chamado).

Bajo hasta un lugar llano y observo a mis compañeros en su descenso. También me entretengo observando el muro rocoso que supone la última "dificultad" antes de la cima del Veleta. 

¡¡Otra buena forma de pasar el rato es buscando África!! Como se puede ver en la imagen, es visible en los días claros. Buscad en el horizonte, que se ve.

El paso de lo Machos está muy pisado, por lo que no sacamos material: nos basta con los bastones y mucho cuidado (www.poscojonuo.com no está de acuerdo con esta afirmación ).
Un precioso sombrero para una no menos preciosa montaña. 
Atravesamos el Collado del Lobo, limpio de nieve por el carril.

Dejamos atrás los fascinantes Raspones de Río Seco. Más adelante volveremos para hacer un canutillo...

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A través de los Crestones de Río Seco, tenemos buenos miradores de los valles norte de la sierra.

Una panorámica en la que se ven (entre otros) los Raspones de Río Seco, el Veleta, el Cerro de los Machos y los Crestones de Río Seco.
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La idea era pasar la noche en el refugio de Villavientos, una pequeña edificación con cabida para 10-12 personas y que como su nombre indica, se ve azotada por el viento sin tregua alguna. 
A unos 300 metros del refugio adelantamos al grupo de 3 (Paco Flor, Miguelón y Murcianico), pues dos de ellos no iban finos.... a la llegada al refugio, me encuentro con que Diego A, José Burell, FW, el Poscojonúo, Isra y HM ya han comido y están de festival con el vinito dulce y tal. ¡¡La aparición de Paco Flor fue apoteósica!! ¡Rápidamente el Poscojo y FW se abalanzan sobre él para librarle de su mochila y le ofrecen algo de beber! ¡Así da gusto!

Otro de los grandes del foro, ¡¡¡el Murcianico!!! El Poscojonúo salió a por él para traerlo a la puerta del refugio, donde le esperaba una recibida de excepción. ¡¡¡Una docena de foreros aplaudiendo y jaleando su nombre!!! 

Cuando me dispongo a hacer algo de cena y saco un sobre de espaguetis a la boloñesa, salta el Poscojo y me dice "¡¡guarda esa marraná, hombre!! Vamos a hacer comida de verdad... ". ¡¡Abre la mochila y saca espaguetis de los de verdad, un par de cebollas, unos ajos, un pimiento y una tabla de cortar!! Ya que él pone los ingredientes, yo hago de chef. Angelito HM también contribuyó, y mucho a la cena, aportando verduras varias y unos raviolis (foto con mi cámara).

¡¡El festín gastronómico era de aúpa!! La verdad es que se echaba de menos la archiconocida sopa de ajo de Toño, pero lo que teníamos era de 1ª categoría (foto de Chamado).
El Poscojonúo es un porteador de narices, y eso se ve en los botes de tomate que trajeron él y Paco Flor.
Y aquí comienza el curso de cocina avanzado de alta montaña.
1º Se corta la cebolla, el pimiento verde y el ajo.

2º También troceamos el pimiento rojo, los champiñones, el calabacín, las setas grises y los espárragos trigueros. Sazonamos al gusto y sofreímos con aceite de oliva (claro).
3º Se funde nieve y se hierve con unas gotas de aceite de oliva. Por otro lado, se calienta el tomate frito.

4º Añadir la pasta (espaguetis y raviolis), preferiblemente la pasta fresca después, pues necesita menos cocción. Añadimos un poco de orégano para aromatizar.

5º Es muy importante que los cocineros y pinches estén atentos en todo momento a la cocción de la pasta, removiendo a menudo para evitar que se peque.
6º Una vez cocida la pasta, le añadimos la salsa y removemos bien para comer todos de ahí. Ya tenemos unos espaguetis de 1ª categoría. 
7º Pero como los queremos de categoría especial, necesitamos unos detallitos, como bien pueden ser el queso y el huevo duro rallado.

Y claro, después de comer y beber abundantemente, pasa lo inevitable, que entra una modorra de tres pares de huevos y caes como Dios. 

Aunque claro, después llega la hora feliz, y todo el mundo en pie que se escapan las birras, el vino dulce y otros licores (foto de Paco Flor).
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