|
3/3
- Rai: ¡¡NIÑOOOOOO, que pasada, ven pacá, corre…!! 
- Rai: preciosa, ¿eh…?
- Fernan: bueeeeeeeeeeeeno...  Yooo me quiero ir con mi ma-a-a-a-a-dre-e-e-eeeeeee. 
- Rai: que no, hombre, que no es pa tanto… ¿Quieres probar a subir tú delante…? 
- Fernan: buuuuffff, espérame aquí 5 minutos, que voy detrás de aquel árbol y luego te lo digo. 
No me hicieron falta esos 5 minutos. La cosa fue mucho más "rápida", a saber por qué… 
Y a la vuelta, tras haberlo "meditado" convenientemente, le dije al Rai que tal y como me enseñó un gran Maestro, "el orden de los largos es (cuando conviene ) inalterable, y que como el 2º largo en realidad no era ná, que tirara él, que si no se quedaba sin escalar de primero…". 
Vamos, que nanai de la china.
- Rai: pos vale, mejor. Allá voy yo. 
Los primeros movimientos son muy prudentes. Noto cómo escala con mucho cuidado… No parece difícil para él; le he visto en situaciones más apretás… Pero sigue moviéndose con mucha precaución… 
Mete un tornillo para proteger el primer resalte, el más vertical. Menos mal que es corto. Escala en silencio, le noto preocupado… 
- Rai: Niño, menos mal que no has subío tú. Esto está delicao, el hielo está raro, muy quebradizo, hay que ir con mucho cuidado… Voy a coser esto a tornillos, que más vale prevenir... 
- Fernan: Ok, ten cuidaíco… 
Una vez termina el primer resalte casi vertical, Rai suelta un resoplío y me comenta que la cosa mejora ya por esa zona. 
- Rai: Ok, genial. Pero no confíes.
- Fernan: Tranquilo.
Tal y como vimos hacer el día anterior al Maestro, Rai cose a tornillos la subida. El terreno ya es más fácil, pero la fragilidad de la capa superficial del hielo aconseja arriesgar lo justo, y mientras haya tornillos, lo mejor es usarlos… Que para eso están y para eso nos gastamos una pasta gansa en ellos… 
- Rai: mejor, mucho mejor… Esta parte está ya hasta disfrutona, no te preocupes… 
El hielo ha mejorado mucho y Rai vuelve a subir como acostumbra: ligerito y más relajado. 
Poco a poco va progresando… 
… hasta que sin demasiados problemas…
… alcanza los tramos finales… 
…y llega a la reunión. 
- Rai: chiquitín, esto ya está. Me voy a atar largo pa asomarme y poder echarte fotos. Sube tranquilo, que excepto el primer resalte, lo demás está bien.
Pos bueno… Ha llegado el momento y me voy parriba, a ver qué me encuentro. Así se ve el tema, desde abajo… 
En estas ocasiones, da gusto llevar cuerdas nuevas: qué buen regalo le hicimos a Rai por su cumpleaños… 
Comienzo a subir siguiendo el camino que me marca la cuerda que me une a mi compañero… (foto de Rai).
Subo el primer resalte sin muchos problemas. Efectivamente el hielo está muy raro, pero de segundo importa menos. Miro hacia arriba y me llevo una foto en toa la frente… (foto de Rai).
- Fernan: oye, déjate de fotitos y concéntrate en asegurarme, so mamón... 
- Rai: que no pasa na, hombre, que te tengo pillao. Y luego te vas a alegrar cuando veas las fotos.
- Fernan: bueno, pero piiiillaaaaa... 
Foto de Rai.
Y es que no termino yo de acostumbrarme a esto. Aún no me siento cómodo del todo escalando, ni siquiera de segundo. 
Aun así, poco a poco voy cogiendo confianza. Muy poco a poco, pero…es lo que hay… (foto de Rai).
El hielo, efectivamente, ha mejorado mucho y la cosa va mucho mejor, aquí arriba… Los piolets entran muy bien y me siento ya más seguro… (foto de Rai).
- Rai: mira hacia arriba, chiquitín.
- Rai: coño, pero sonríe un poco, joé... 
Sí, pa sonrisitas estoy yo… Yo lo que quiero es terminar de una vez. Ya me queda ná y menos. Allí abajo, junto a la pala de mi piolet, se ve la mochila que aguarda nuestro regreso… Pero todavía hay que subir un poco más… (foto de Rai).
Un último esfuerzo, pero con cuidado… Que si me descuido, pincho al Rai… (foto de Rai).
Y finalmente, llego a la reunión… Pufff, que alivio… Espero que sea verdad esto de que poco a poco se va ganando en confianza, a fuerza de escalar, porque como esto sea así pa siempre, yo me retiro…
Para bajar, rapelamos hasta la base del último largo… 
…y salimos a unas palas de nieve por un colladito junto a la cascada. Desde allí, la vista del largo final de la vía es preciosa… 
Es realmente una cascada bien bonita: unos 30 metros de agua sólida, por los que uno pensaría que es imposible subir… 
Pero sí que es posible y éste cabrón lo sabe… 
…y yo, la verdad, también me empiezo a dar cuenta.
Y más me vale, porque este invierno de 2006 se presenta bastante movidito, en cuando a escalada en hielo se refiere. Los planes son cojonúos, a ver lo que sale al final.
Por mi parte, me voy encontrando poco a poco más cómodo en estos sitios y si finalmente vamos a Gressoney dentro de un par de semanas, espero que el escalar con más continuidad me termine por hacer progresar un poco. Por lo pronto, "el bicho ya me ha picao", como dice Rai. Sólo espero que la picadura no sea grave. 
En fin, así termina nuestra segunda experiencia en el valle de Boí. Me da a mí la impresión que esta escapadita también se va a convertir un clásico de todos los inviernos.
Solo espero que el que viene por fin pueda acompañarnos el Poscojonúo Chico, que desgraciadamente aun no ha podido venirse en ninguna ocasión… 
Mientras tanto… 
...va por usted, Maestro… 
|