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2/10
Sí, 2 de 10. Sé que mis reportajes son largos, pero la memoria lábil. Total, si ahora con las nuevas tecnologías se descargan las fotos en ná. 
Decidimos comer algo bajo las Dôme y la Aiguille du Goûter, con el impresionante Glacier des Bossons cayendo sobre nuestras calvas.

Mucho se quejaba el Grijander de mis cajas sorpresa, pero cuando comencé a sacar chorizo, fabada Litoral y vino se le pusieron los ojos de bolilla (foto de FW).

Bajo esta situación gris perla, la Aiguille du Midi nos reta.

Francamente, estos chamonixeros disfrutan a diario de unas vistas... 

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Después de comer y silbarle a algunas niñas que había por allí, decidimos pasear por el pueblo un rato. Y poco a poco surge la idea. "¿Por qué no alquilar unos esquís de travesía y subir desde el mismo pueblo de Chamonix, sin medios mecánicos, al igual que hicieran en su día Paccard y Balmat...?" 

Volvemos a la Casa de la Montaña, en este caso a preguntar a los guías. Para empezar nos comentan si queremos guía o no. En vista de nuestra negativa, nos intentan largar de nuevo a la Oficina de la Alta Montaña, en la planta superior. Al final conseguimos algo de informacion, y nos comentan que el refugio de Grands Mulets está abierto.

En todos lados nos han dicho que Chamonix está fuera de temporada. ¡¡¡CHAMONIX IS CLOSED!!!! Todo en obras. Un desastre. 

Todo nos falla. Esto es un fracaso. Al menos subiremos al teleférico de Le Brévent (2.525 m) para ver las vistas.

...con tan mala suerte de que nos lo cierran en las narices... Estamos gafaos. 
Así que decidimos irnos al camping, al menos para pegarnos una duchita. Conseguimos contactar con D. Pedro Berjano , nuestro contacto en Valle d'Aosta (Italia), que nos comenta que el Gran Paradiso está estupendo para esquiarlo. Al menos tenemos una baza segura.

Pasan las horas, mientras decidimos definitivamente subir por Grand Mulets al Mont Blanc.

El atardecer nos deja mucho tiempo para meditar... 

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Y claro, la noche derivó en litros y litros de Kronenbourg... 

Arriba vemos la estación superior de la Aiguille du Midi, a más de 2.000 metros sobre nuestras cabezas, en donde alguien se tiene que estar riendo de nosotros. 

Pero que no decaiga la noche. ¡¡¡Que corra el ron...!!!!!! (y la leche). 

Jueves, 26 de mayo de 2005.
Decididos por fin a intentar el Mont Blanc, montaña de aventuras y grandes gestas. Comenzamos el día.

Después de dar mil vueltas para poder alquilar unos esquís (Chamonix is closed, leñe), encontramos una tienda. Y para colmo de nuestra mala suerte tienen una foto del glaciar que tenemos que atravesar: la unión entre el Glacier du Taconnaz y Glacier des Bossons. Ya estamos otra vez con las tensiones. 

¡¡¡Y no es para menos...!!!! Ese es el camino al refugio. 

Así que decidimos llamar al refugio, para comprobar si está abierto. Nos comentan que no solo está abierto, sino que además la subida está perfecta. Solo hay una pega: hay que salir de Chamonix a las 4 de la mañana para cruzar el glaciar con "ciertas garantías". 

Y son las 12:00. No puede ser. Qué mala suerte. Y ya que no queremos perder más días, nos vamos directos para Italia.
Cruzamos el Tunel du Mont Blanc, al módico precio de 38 euros ida y vuelta. ¿Estará allí el Perrogato? 

Y salimos en apenas 10 minutos a la vertiente de la Brenva del Mont Blanc. ¡¡¡IMPRESIONANTE!!! La integral de Peuterey nos apabulla. 

Aunque el Dent du Géant y la Grandes Jorasses tampoco se quedan cortos. 

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